¿Qué es lo que todo ser humano desea y busca incansablemente?
¿Dinero, salud, amor, placer, lujos, belleza, fama, vida eterna?
Sí, son cosas que se desean, pero hay algo más.
Lee atentamente.
Lo que todo ser humano desea y busca incansablemente son certezas.
Vivimos en un mundo de incertidumbre y eso nos atemoriza.
Necesitamos certeza de que hoy, mañana y en el futuro lejano tendremos dinero, salud, amor, placer, lujos, belleza, fama...
Para, de ese modo, sentirnos seguros.
Pero las certezas se acaban hasta que sucede lo indeseable.
Por lo tanto, las certezas, al seguridad y el control son una ilusión.
No importa la religión, la tecnología y los avances científicos, no podemos controlar el destino y lo que sucede en el mundo.
Pero tenemos una esperanza.
Hay algo que sí controlamos.
Nuestra propia mente, nuestra propia voluntad.
Básicamente, nuestros pensamientos, palabras y acciones.
En un mundo de incertidumbres, el control propio hace que tú tengas poder sobre algo invaluable, tus reacciones sobre los sucesos que ocurren.
Y apenas empieza lo bueno.
Haciendo esto, puedes influir en el mundo para aumentar las posibilidades de que ocurra lo que deseas.
¿Cómo?
Teniendo únicamente control sobre ti mismo.
Y la clave del control está en una pausa.