"Si tu intención es hacer de la vida una experiencia placentera, ¿qué haces con las cosas implacenteras que no controlas, como una enfermedad o alguna tragedia?"
Después de un poco de conversación, le pregunté a una persona a la que le estoy escribiendo su libro.
"Ya ha pasado, ¿verdad? ¿Estoy dentro de eso?", me pregunta.
Yo asiento.
Atenta, atento, valiente.
Esto es muy estoico.
Me responde:
"Bueno, estoy aquí para vivir la vida, no para evitarla.
Si estoy vivo y estoy pasando por una enfermedad, entonces estoy involucrado... estoy involucrado en eso implacentero."
Seguido de decir esto, puso sus manos frente a su cara, como si sostuviera un envase invisible y dijo:
"Así que voy a hacer lo que pueda para asegurarme que lo implacentero se mantenga contenido, que no caiga en otras cosas.
Eso que me está pasando no lo controlo, pero lo que hago con eso sí lo controlo.
Así que, imaginemos que tengo una enfermedad. Lo que hago es trabajar en ello, algo así como: 'tengo esta enfermedad y está aquí'. Le voy a prestar atención, voy a involucrarme y tratar de hacer lo que esté en mi control para que su efecto en mí sea menor y se vaya cuando se tenga que ir."
Entonces a mí me vino algo a la mente.
"Es muy interesante... Me recuerda al libro de Matthew McConaughey, Greenlights, donde dice que en esta vida o estás impresionado o estás involucrado."
"Involucrado, sí...
Estar impresionado te mantiene alejado. Solo estás observando y no viviendo, no involucrado."
Dijimos otras cosas más, pero eso es lo que te quería contar.